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El salto la reina mora: la leyenda

La leyenda de la Reina Mora es una de las narraciones más conocidas de la Costa Daurada, de ahí las numerosas versiones que han circulado desde 1153.

Ya se sabe, la tradición oral.

La primera noticia que se tiene proviene de 1764. En concreto, un documento de la rectoría de Siurana se refiere a una roca como aquella desde la que saltó la reina.

Todas las versiones tienen un denominador común: Abd-al-azia, evitando caer prisionera de los cristianos, encaró su caballo al abismo y se precipitó al vacío.

La leyenda no acaba ahí.

Por ejemplo, Josep Bru Santclement escuchó que las cenizas de la reina llegaron a descansar junto a la iglesia de Siurana. ¡Nada más y nada menos que en un sarcófago!

¿Qué dice la leyenda Reina Mora? ¿Cuáles son las diferentes versiones que se cuentan del mito? ¿Qué hay de verdad en todo lo que se puede leer?

En este artículo, te cuento la leyenda de la Reina Mora, las principales diferencias que hay entre unos relatos y otros y qué hay de cierto en todas estas narraciones.

Vista de Siurana desde la zona de Gallicant. Foto de Rafa Julbe.

Abd-al-azia, ¿reina mora?

Abd-al-azia, nombre de la protagonista de esta leyenda, se nos presenta o bien como esposa o bien como hija del valí de Siurana. Dependerá de la narración.

En el ámbito árabe de la edad media, el valí era un cargo administrativo con mando político y militar. Es lo que hoy en día podríamos llamar “gobernador”.

En cualquier caso, a la reina siempre se la muestra como una mujer que goza de libertad de movimiento e incluso ejercía el gobierno de la fortaleza de Siurana.

¿Cómo era la reina mora?

Todos los autores coinciden en destacar su extraordinaria belleza. Por lo tanto, combinaba su valerosidad con una ternura propia de una doncella.

Abd-al-azia era conocida por su heroísmo. No se lanzó al vacío presa del pánico, sino porque quería extinguirse con el castillo y no caer presa de los cristianos.

Ruinas del castillo de Siurana. Foto de Rafa Julbe.

Ahora sí: la leyenda de la reina mora

Abd-al-azia estaba presidiendo un banquete durante el asalto a Siurana. Era la manera en que celebraban una victoria que se consideraban asegurada.

De repente, una saeta o flecha cristiana cayó en mitad de la mesa. El hecho desató el pánico entre los comensales y fue entonces cuando montó en su caballo.

Otra versión presenta a la reina en pleno baño cuando escuchó las voces de los victoriosos nazarenos. Entonces, subió a su caballo desnuda y se precipitó al vacío.

Hay una versión más romántica.

Al parecer, la bella Abd-al-azia fue sorprendida por los cristianos mientras se perfumaba, quienes prometieron respetar su vida si se convertía. Ella accedió.

Entonces, con la excusa de que se iba a vestir con sus mejores galas, bajó a la cuadra, condujo el caballo al risco y se lanzó al vacío, no sin antes tapar los ojos del corcel.

En todas estas versiones, el salto de la reina mora representa el último gesto de insumisión musulmana. Abd-al-azia se despidió indómita y como una heroína.

El cuerpo no fue encontrado. Se da por hecho que su cuerpo está enterrado en el sepulcro exterior de la iglesia de Santa María, en Siurana. ¡A saber!

Lo que hoy nos queda es la marca que supuestamente imprimió la herradura del caballo cuando saltó al abismo. De nuevo, requiere un acto de fe.

Lugar desde el que saltó la reina morea. Foto de Rafa Julbe.

¿Realidad o ficción?

Repasemos un poco la historia. Año 1153.

La fortaleza de Siurana se consideraba inexpugnable. Sin ir más lejos, en la reconquista, los cristianos dejaron las Montañas de Prades para el final.

De esta manera, ocuparon Tortosa y Lleida, los enlazaron con el Condado de Barcelona y, en consecuencia, aislaron los territorios del Valí de Siurana.

A medida que avanzaron, empezó a correr el rumor de que en el castillo vivía una doncella bella, indómita y valerosa que alimentó las fantasías de las tropas.

Aburridos, los soldados imaginaban cómo sería su encuentro con Abd-al-azia. Gracias a Siurana: narracions, de Josep Iglésies, podemos saber más al respecto.

(Aquí empieza la leyenda del Judío de Siuranella)

Una vez más, la ficción cubre los huecos de la realidad. Llegó el día en que Siurana cayó frente a las tropas cristianas. Justo entonces, apareció la reina mora.

Vieron un caballo blanco en cuyos lomos había una figura frágil desarmada y sin coraza. Ramón de Ganagot, estaba decidido a envestir a la bestia.

Abd-al-azia, encaró su caballo al abismo, se quitó el velo y tapó los ojos del corcel. Entonces, saltó y, en cuestión de segundos, se perdió su figura en el abismo.

Pero todavía hay más

La leyenda de la reina mora está conectada con la del Judío de Suiranella, el supuesto traidor que facilitó que los cristianos accedieran mediante un túnel secreto.

De Abd-al-azia todavía se puede decir más. A modo de ejemplo, que en las noches oscuras todavía se puede escuchar su lamento si uno escucha con atención.

¡Cuántas leyendas! A veces, la realidad supera a la ficción. Gracias a Toni Orensanz, hoy sabemos que Siurana sirvió de escondite a un nazi que escapó de bélgica.

Es el conocido como nazi de Siurana.

Hay muchísimas leyendas en las Montañas de Prades. A pocos kilómetros, tenemos La Mussara, considerada hoy una de las Mecas catalanas del misterio.

Si buscas una excursión por estos parajes de leyenda, revisa mi excursión a Siurana y els Gorgs de La Febró. La belleza del pueblo y sus vistas te atraparán.

Santi García

Soy Santi, me flipa el gazpacho y mi sueño es visitar el Everest. En Camino con Santiago, comparto rutas, mitos y leyendas de la Costa Dorada.

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Soy Santi, me flipa el gazpacho y mi sueño es visitar el Everest. En Camino con Santiago, comparto rutas, mitos y leyendas de la Costa Dorada.