Camino con Santiago

La historia de La Mussara, de principio a fin

Refugio de Les Airasses

La historia de La Mussara nos invita a embarcarnos en un viaje casi de 900 años. Desde sus orígenes sarracenos, hasta su proceso de despoblación.

¿Quiénes fueron los primeros pobladores? ¿Por qué se asentaron en la zona? Y, sobre todo, ¿cómo fueron los últimos años de vida de la población?

Todas estas preguntas tienen respuestas gracias a los libros. Títulos como La Mussara, un vell afecte, nos permiten reconstruir la historia mussarenca.

Te vas a llevar más de una sorpresa. Por poner un ejemplo, es muy probable que desconozcas la existencia del poblado prehistórico, ¿a qué sí?

A continuación, repaso de principio a fin la historia de La Mussara. Profundizaré más en sus últimos compases, etapa de la que tenemos más información.

El poblado prehistórico

Cerca del núcleo de población de La Mussara, en la llanura conocida como el Pla de la Mata, existe un montículo. En concreto, está en el cruce de Arbolí y La Febró.

Aunque pueda parecer un lugar de escaso valor, reunía buenas condiciones para la vida. Estaba en un importante cruce de caminos a una altura privilegiada.

Cronológicamente, estamos entre el 925 y 825 año antes de cristo. En concreto, nos retrotraemos a la Edad de Bronce, lo que se conoce como El Bronce Final.

Entonces, un grupo vivió en una veintena de casas rodeadas por un muro. Subsistieron gracias a la ganadería, la incipiente agricultura y la recogida de frutos.

Y sí, tenían agua.

Por el oeste, había un curso de agua en La Rasa dels Descarregadors. Por el sur, a sólo 100 metros de la población, se encontraba el caudal de la Font de la Padua.

Permanecieron aquí entre 2 y 3 generaciones en viviendas de 15 metros de superficie. Sus primitivas casas se dividían entre el hogar y un depósito de provisiones.

Finalmente, abandonaron el asentamiento por motivos que desconocemos. Sin embargo, fue utilizado por otros grupos, poniendo en evidencia su valor estratégico.

La primera persona en estudiar el yacimiento fue Salvador Vilaseca, quien catalogó en los años 50 más de 200 establecimientos primitivos en las Montañas de Prades.

En definitiva, podemos considerar este como uno de los orígenes en la historia de La Mussara. Eso sí, el pueblo como tal empezó a caminar años más tarde.

Balsa e iglesia de La Mussara
La balsa y la iglesia

Ahora sí: el origen de La Mussara

De procedencia árabe, el nombre del pueblo alberga pistas de su paradero. El sacerdote Miguel Asín Palacios sugirió que significaba “lugar destinado a marchas”.

Eran tiempos de ocupación islámica, años en los que la majestuosa fortaleza de Siurana dominaba el territorio. Sin embargo, el recinto amurallado tenía un problema.

Las características de su abrupto territorio dificultaban los ejercicios ecuestres de las tropas. Mira por donde, a poca distancia existía un espacio libre de obstáculos,

Ese lugar era La Mussara.

De acuerdo con esta teoría, los soldados que frecuentaron sus campos debieron haberla bautizado tal y como la conocemos. Así se crearon las primeras comunidades.

Los primeros habitantes debieron ser autóctonos con visión de negocio. Vieron en el paso de las tropas una oportunidad, ofrecer cobijo y alimentos a cambio de dinero.

El inicio oficial de la historia de La Mussara

La documentación pone fecha al origen de La Mussara. Podría plantearse o bien el inicio del pueblo o bien el de las primeras comunidades en el siglo XII.

Pocos años atrás, en 1154, Siurana cayó en manos cristianas gracias a Bertran de Castellet. Se puso fin, de esta manera, al último reino musulmán de Cataluña.

En concreto, el origen de La Mussara estaría en 1173. Lo sabemos gracias a una carta de población de Alfonso I de Aragón enviada al arzobispo de Tarragona.

Ahora bien, no se refería a la existencia de un asentamiento como tal, sino al espacio geográfico que hoy en día asociamos al antiguo término municipal de La Mussara.

En 1194, 21 años después, se cita por primera vez la parroquia de Sant Salvador en una bula papal a Celestino III. Puede leerse en latín “ecclesiam de Almocara”.

Esta información, que puede consultarse en el Archivo Histórico Diocesano de Tarragona, apuntaría a que La Mussara como tal tendría su origen a finales de siglo.

Conviene recordar que la iglesia no existe como tal desde hace 900 años. La bula papal de 1173 cita al templo medieval que sirvió como base a Sant Salvador.

Foto antigua de La Mussara
Vista general del pueblo. Foto antigua.

01354: Centre de la Imatge Mas Iglesias de Reus / Col·lecció Arxiu Històric de l’Agrupació      Fotogràfica de Reus /Josep Prunera Sedó / Núm. reg. 01354

Perdemos la historia de La Mussara

Una de las dificultades insalvables que existen a la hora de reconstruir la historia de La Mussara está en la pérdida del archivo municipal, robado por transeúntes en 1939.

El censo de Floridablanca de 1787 asigna 223 habitantes al pueblo. De acuerdo con este recuento, 16 son labradores propietarios, 20 jornaleros y uno de ellos artesano.

Si sumamos a los menores de 16 años, había 44 niños y 55 niñas, así que la mitad de la población, el 44% era muy joven. En plena edad, había 46 hombres y 44 mujeres.

Sólo unos años más adelante, en 1830, los habitantes descienden hasta 84. Tiene sentido, pues entre el siglo XVIII y el XIX hubo un buen número de conflictos bélicos.

Esto no quiere decir que la guerra llegara a un municipio tan remoto, pero con toda probabilidad se reclutaron a hombres para el frente. He aquí la razón de cambio.

Siglo XX: ahora sí, el principio del fin

En el nuevo siglo empieza el éxodo de La Mussara. Los habitantes censados en 1920 eran 169, cayendo a 95 en 1930 y a 88 en 1936, justo después de la guerra civil.

La caída se detuvo en 1940, cuando se registró un incremento de 6 individuos. Un documento examinado por Amigó establece que en la década quedaban 63 personas.

A esta cantidad debemos sumar la profesora, Pura, y el número de niños, al parecer desconocido según la documentación. Así, aguantaban 33 hombres y 31 mujeres.

Casi todos vivían en el pueblo: 55 de los 63 mussarencs. Además, había 4 masías habitadas. Entre ellas Mas Abelló, que albergó a los últimos habitantes.

La documentación menciona la existencia de un racionamiento de alimentos, que duraría hasta 1952. En agosto de 1947, preveía racionarlos para 5 niños y 66 adultos.

¿Qué hay de los animales?

En 1946 se contaban 147 cabezas de lana, 53 cabras y 12 mulas. También había un asno y un caballo, aunque este último pertenecía a Reus, no sabemos a quién.

Vista general de La Mussara
El pueblo en 2021

El paso de la guerra civil

Por una parte, el número 1.826 de Reus Diari del año 1987 revela que 3 hijos de La Mussara perdieron la vida luchando en el frente republicano. Son los siguientes:

  • Ángel Agustench Juanpere
  • Marià Torró Millares
  • Salvador Magrané Juanpere

Por otra parte, 2 personas fueron represaliadas, Josep Rius Joanpere y Pere Rius Oliver. El primero estuvo 10 semanas en la cárcel, mientras que el segundo 21 años.

Tanto uno como el otro pasaron por un consejo de guerra. El caso de Pere Rius es el más triste: cuando salió de la prisión de Reus, en 1960, tenía más de 50 años.

Esto llama la atención porque fue puesto en libertad cuando ya no quedaba nadie en La Mussara. De todas maneras, tanto Josep como Pere Rius vivían en Vilaplana.

Anton Agustench, uno de los últimos habitantes, contaba que en la guerra hubo 2 heridos. No hace falta irse muy lejos, él mismo fue lastimado en el frente del Ebro.

Como puede verse, los conflictos no transformaron la historia de La Mussara gracias a que era un municipio más o menos remoto. Algo bueno debía tener lo malo.

Los años 50, el fin de la historia de La Mussara

El padrón de 1950 indica que quedan 15 casas en la calle mayor y 16 masías, la suma total de habitantes asciende a 66. Sin embargo, se pierden 36 vecinos desde 1936.

Entre 1936 y 1955, La Mussara pierde 52 habitantes, más de la mitad de su población. Quedaban 36 vecinos, pero el éxodo se consumaría aquella misma década.

El declive total se produjo en el último semestre de 1959. Ya entrada la década de los 60, las casas presentaron signos evidentes de abandono e, incluso, hundimientos.

Era el final de la historia de La Mussara.

Franco puso fin a su término municipal cuando firmó el decreto 366/1961 de 16 de febrero de 1961. A partir de aquel momento, La Mussara formaba parte de Vilaplana.

Precisamente Vilaplana, seguida por Reus, fue el municipio que más mussarencs acogió: un total de 21 vecinos. Así, los vecinos permanecieron en ambientes agrícolas.

Tampoco renegaron de la tierra en lo laboral. En sus destinos trabajaron en masías y abrieron pequeños negocios. Desde luego, desestimaron trabajar en la industria.

Refugi de Les Airasses de La Mussara
El Xalet de Les Airasses

El presente de La Mussara

La Mussara ya no está despoblada. Construido en el año 1989, el nuevo refugio está abierto todos los días del año y establece un mínimo de población en la zona.

A sus guardas se suman los innumerables senderistas, escaladores y turistas que visitan la sierra. No, no se trata del pueblo fantasma que nos intentan vender.

Además, existen innumerables eventos cuyo escenario es el pueblo. Uno de los veteranos es el Mussart, el festival de poesía antes llamado La Lluna de La Mussara.

Sigue organizándose igualmente el Aplec de Sardanes, cuya primera edición fue en 1928. Como su propio nombre indica, es un acto festivo celebrado a ritmo de sardana.

A parte, podemos mencionar la veterana marcha senderista Reus – Prades – Reus. En el itinerario de regreso a la capital del Baix Camp, su camino pasa por Les Tosques.

Por lo tanto, la historia de La Mussara se sigue escribiendo. La duda que muchos nos planteamos entonces es… Si este es el presente, ¿cuál será su futuro?

El futuro de La Mussara

Cuando uno se acerca al municipio observa con tristeza que sólo va a peor. Cada vez queda menos de lo que un día fue, así que el futuro no parece esperanzador.

A pesar de que haya pocos motivos para ilusionarse, lo cierto es que La Mussara sigue despertando interés. Sólo hace falta el bullicio de los fines de semana.

No creo equivocarme afirmando que este interés podría canalizarse económicamente. ¿A quién no le gustaría un Centro de Interpretación de La Mussara?

Podrían restaurarse los edificios que están en mejoras condiciones. Evidentemente, la iglesia de Sant Salvador, el Xalet de Les Airasses o incluso Ca L’Estudiant.

De esta manera, se aprovecharía para ahuyentar el turismo esotérico, a menudo poco respetuoso no sólo con el entorno, sino también con la memoria del pueblo.

¿Dónde está el problema?

En que el Ayuntamiento de Vilaplana carece del músculo económico con que hacer frente a este proyecto. Por eso, es importante la declaración de Parque Natural.

Esta demanda, que se puso encima de la mesa por primera vez en 1976, desbloquearía medios con los que proteger la zona. ¿Cuándo será demasiado tarde?

Hasta entonces, poco más podemos hacer que recordar la historia de La Mussara. Quién sabe, quizá llega el día en que me veo obligado a corregir estas líneas.

Santi García

Soy Santi, me flipa el gazpacho y mi sueño es visitar el Everest. En Camino con Santiago, comparto rutas, mitos y leyendas de la Costa Dorada.

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