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Enrique Martínez: desaparición en La Mussara

De la misma manera que Marmellar, se considera que La Mussara es un pueblo con una leyenda negra. No en vano, es una de las Mecas del misterio en Catalunya.

Haz la prueba. Busca en Google “La Mussara” y recibirás decenas y decenas de páginas sobre desapariciones, rituales satánicos y puertas a otra dimensión.

¡Y qué fascinante es todo lo que se puede leer!

Esta fama encuentra su origen en la desaparición de Enrique Martínez. El 16 de octubre de 1991, se le perdió la pista de golpe y porrazo.

Lo más extraordinario no es la desaparición en sí, sino los sucesos paranormales que acompañaron a las labores de búsqueda. ¡Te lo cuento todo!

Antes de nada: sobre La Mussara

La Mussara es un pueblo abandonado de las Montañas de Prades y la Costa Dorada que quedó anexionado al término municipal de Vilaplana en 1959.

A diferencia de sus municipios vecinos, como Mont-Ral, La Febró o Capafonts, La Mussara sufrió un proceso de despoblación del que ya no se llegó a reponer.

De esta manera, el 10 de enero de 1961, un decreto del ministerio de gobernación lo incorporó al término municipal de Vilaplana. Años después, fue saqueado.

¿Qué ha sido de La Mussara en la actualidad?

Si bien está abandonado, rebosa vida: cada fin de semana lo visitan decenas de excursionistas, ciclistas o simplemente curiosos que quieren disfrutar de sus vistas.

Es más, cada año se organiza un festival de poesía que cada vez mueve a más gente. Me refiero al MussArt, una iniciativa que agota sus entradas en un par de días.

Entonces… ¿De dónde viene su mala fama?

Es su característica niebla lo que ha conferido a La Mussara un halo de misticismo. Eso, y la sonada desaparición de Enrique Martínez que ahora te contaré…

La desaparición de Enrique Martínez

La mañana del 16 de octubre de 1991, Enrique Martínez Ortiz salió junto a 3 amigos en busca de setas. Como verás, este es el último día que fue visto.

Tenían la intención de recoger setas y espárragos y, una vez más, lo hicieron siguiendo su propia estrategia: separarse entre sí y converger en un punto.

Al cabo de unos minutos, se percataron de que no escuchaban a Enrique. Lo llamaron una y otra vez, pero la única respuesta que obtuvieron fue un silencio.

A Enrique le había pasado algo.

Preocupados, los 3 amigos alcanzaron su último lugar conocido. Allí estaba la cesta de mimbre con una seta en su interior. No había rastro de él.

Después de recorrer el campo en busca de Enrique, decidieron volver a los coches. Se toparon con su vehículo, su documentación y la medicina que debía tomar.

¿Qué había pasado? Se activó un dispositivo de búsqueda con agentes de la Guardia Civil, voluntarios y perros adiestrados. Nuevamente, sin ningún resultado.

Parecía que se lo había tragado la tierra.

Ante la estupefacción, las autoridades sumaron una unidad de Zapadores de Montaña del Ejército: 200 soldados que estaban en el Campamento Militar de Los Castillejos.

Por si fuera poco, el gobernador civil de Tarragona sumó al dispositivo 50 militares del cuartel General Contreras de Tarragona. Por desgracia, no sirvió de nada.

Encuentro con lo paranormal

Meses después, en enero de 1992, Jorge, uno de los amigos de Enrique acudió alterado a los juzgados de Tarragona. Quería hablar con el juez.

Lo que contó dejó fuera de juego a los responsables de seguir les pesquisas. No era para menos, pues los hechos parecían propios de una ficción.

La tarde anterior, los 3 amigos que acompañaron a Enrique en su desaparición habían continuado con las labores de búsqueda. Exhaustos, volvieron a La Mussara.

Ya en el pueblo, minutos pasada la medianoche, escucharon un ruido que provenía de la iglesia de Sant Salvador. Pensaron que eran cascos de caballo.

Decididos a ver qué se trataba, se asomaron al templo: descubrieron 7 figuras vestidas con túnicas deambulando por el templo. De repente, desaparecieron.

Cuando se asomaron, no podían creer lo que estaban viendo: un total de 7 figuras deambulando por el templo. De repente, desaparecieron.

Una puerta a otra dimensión

La desaparición de Enrique Martínez sirvió para alimentar la fama de La Mussara. Para muchos, pasó de ser un pueblo abandonado a uno maldito o fantasmal.

Los amantes de misterio sospechan que el tarraconense de 37 años traspasó a una realidad paralela al pisar la Piedra del Sis, una puerta dimensional.

Así sería como se accede a la Villa del Sis, la réplica de La Mussara con tonos rojizos que vendría a representar el mismísimo infierno. ¡Ahí es nada!

En cualquier caso, han pasado ya 30 años desde que Enrique Martínez desapareció sin dejar ningún rastro. Que cada uno saque sus propias conclusiones.

Santi García

Soy Santi, me flipa el gazpacho y mi sueño es visitar el Everest. En Camino con Santiago, comparto rutas, mitos y leyendas de la Costa Dorada.

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Santi García

Soy Santi, me flipa el gazpacho y mi sueño es visitar el Everest. En Camino con Santiago, comparto rutas, mitos y leyendas de la Costa Dorada.