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Las Costa Daurada es tierra de leyendas. Ya quedó demostrado con las desapariciones de La Mussara o los perros vampiros de Pratdip.

Siurana es uno de los puntos geográficos en los que la realidad supera a la ficción. Sin ir más lejos, en el pueblo vivió un nazi hasta 2002.

En este artículo, recojo las leyendas más destacadas del pueblo de postal. Si te sorprendieron las de La Mussara, aquí tienes más munición.

El judío de Siuranella

La fortaleza de Siurana era inexpugnable. No en vano, el pueblo era el último reducto en manos sarracenas en la reconquista de Catalunya.

Conscientes de la dificultad del asalto, las tropas cristianas se aliaron con un acaudalado judío que vivía bajo la protección del castillo.

A cambio de facilitar su acceso mediante túneles secretos, los soldados se comprometían a respetar las vidas y propiedades de los vecinos.

Sin embargo, las tropas saquearon Siurana, forzaron a las mujeres y segaron decenas de vidas mientras la población era pasto de las llamas. 

El judío fue testigo de la masacre desde un lugar seguro; concretamente, desde la montaña de Siuranella, característica por sus paredes.

Su gesto de estupefacción fue tal que, después de proferir una maldición, quedó petrificado por haber sido cómplice de la destrucción.

Lugar exacto en que la reina mora saltó al vacío

El salto de la reina mora

Según la leyenda, losreyes moros Almemoniz y Abdelazia se hicieron fuertes en el castillo de Siurana. Tanto, que se creyeron invencibles.

Durante una batalla contra el cristiano Amat de Claramunt, la reina decidió celebrar un banquete. Hasta que cayó una flecha en la mesa.

Asustada, y al grito de “han tomado Siurana”, Abdelazia montó en su caballo para emprender la huida y evitar así caer en manos enemigas.

La reina no tardó en entender que no había escapatoria posible. De esta manera, subió por el risco y encaró el caballo hacia el abismo.

Se dice que el corcel imprimió tal fuerza en el salto que dejó una marca en la roca. Ahora, el lugar se conoce como “el salto de la reina mora”.

Turisme de Siurana va incluso más allá. Afirma que, en las noches de verano, se puede escuchar un caballo subiendo hacia el acantilado.

El misterioso carro-barco

Amador González es un vecino de Reus que, a raíz de una enfermedad, decidió emprender un viaje por España con un carro-barco.

Fue en el 2010 en compañía de Noia, la yegua que tiraba del transporte, y de Senda, su perrita. En total, recorrieron más de 3.000 kilómetros.

¿Qué relación tiene esta historia con Siurana?

Por un lado, el carro-barco que construyó con sus propias manos se encuentra junto al río Siurana, en la masía conocida como Mas d’en Candi.

Por otro lado, González vive actualmente en Siurana, no en el pueblo, sino en la orilla del río en una casa que, de nuevo, construyó él mismo.

Esta experiencia se puede leer en Navegando por el interior, el libro que escribió y puedes comprar o en Amazon o en el Refugio Ciriac Bonet.

Fotografía del carro-barco en el Mas d’en Candi

El nazi de Siurana

Quién diría que Siurana serviría de escondite para un líder del partido nazi en Flandes que llegó a España después de huir de la cárcel.

Estoy hablando de Juan Buyse, quien vivió en el pueblo junto a Anita Salden, su mujer, y dos bóxer que guardaban la casa, Thor y Wotan.

¿Qué sabemos de él?

Era un fotógrafo profesional que pasó a ser reportero Kurt Eggers, un regimiento de corresponsales que cubrían los frentes de las Waffen-SS.

Teniendo en cuenta que las Waffen-SS eran un cuerpo de élite, queda patente que Buyse ocupaba una posición privilegiada en el régimen nazi.

Con el final de la guerra, Buyse fue condenado a cadena perpetua y trabajos forzados por empuñar las armas contra Bélgica y sus aliados.

No obstante, escapó de prisión.

En el 1950, se instaló junto a su mujer en un piso de Barcelona. En el 1963, su hermano lo representó en la compra de la casa de Siurana.

El precio fue de 16.000 pesetas.

Ambos vivieron en ella, a una cierta distancia del núcleo urbano, hasta 2002. Fue cuando Buyse falleció y Salden se trasladó a Cornudella.

Esta información fue sacada a la luz por Toni Orensanz, quien volcó en el libro El nazi de Siurana todo cuanto descubrió de Buyse y Salden.

Foto de Juan Buyse, el nazi de Siurana

En conclusión

Quién habría dicho que, un pueblo de postal en apariencia un remanso de paz, tenía tanto que contar. Aquí, la realidad supera a la ficción.

Si te ha picado el gusanillo, te recomiendo esta excursión a Siurana y els Gorgs de La Febró para perderte entre sus calles y caminos.

De la misma manera, ten en cuenta que puedes apuntarte a una de las múltiples visitas teatralizadas y revivir todas estas leyendas.