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Una leyenda urbana es un suceso que se nos presenta como real a pesar de incluir en su relato elementos sobrenaturales o inverosímiles.

Debido a su característica niebla y las desapariciones que han tenido lugar en la zona, La Mussara está rodeada de un halo de misticismo.

Con este caldo de cultivo, el pueblo no tardó en llamar la atención de los aficionados a lo paranormal, el ocultismo o el misterio.

Para muestra, un botón: si buscamos La Mussara en Google, son mayoría los sitios web que hablan acerca de encuentros con lo desconocido.

¿Cuáles son estas leyendas urbanas?

En este artículo, recojo el relato de la desaparición más conocida, así como las creencias populares que están en la memoria colectiva del Baix Camp.

La desaparición de Enrique Martínez

La más sonada fue la de Enrique Martínez, quien desapareció el 16 de octubre de 1991 mientras buscaba robellones y espárragos en compañía de 2 amigos.

Sabían qué estaban haciendo. De hecho, su técnica consistía en abarcar una superficie de campo, alejarse a una distancia prudencial y reunirse progresivamente.

Fue entonces cuando ocurrió.

En la medida que dejaron de escuchar e Enrique, sus amigos empezaron a preguntar si todo iba bien. Sin embargo, no recibieron respuesta por más que lo intentaron.

Pronto regresaron al punto en que lo habían escuchado por última vez para encontrar su cesta con una seta en su interior. Por desgracia, no encontraron ningún rastro.

Incluso regresaron hasta el coche a fin de hallar respuesta. No obstante, el de Enrique seguía perfectamente estacionado y, en su interior, estaba su documentación.

Las labores de búsqueda no escatimaron en efectivos: a ellas se unieron 200 soldados de la base de Los Castillejos y 50 militares del cuartel General Contreras de Tarragona.

¡Aquí viene lo paranormal!

Cuando se suspendió el dispositivo de búsqueda por la escasez de avances, los incombustibles amigos de Enrique decidieron proseguir con las labores.

En enero de 1991, Jorge Roberto Boluda, amigo del desaparecido, acudió alterado al juzgado de Tarragona. Quería hablar con el juez para contarle qué había visto.

Tanto él como los 2 amigos habían seguido con las labores de búsqueda hasta medianoche, cuando regresaron a La Mussara para descansar.

De repente, escucharon ruidos que provenían de la iglesia de San Salvador. Los 3 corrieron hasta la puerta para observar 7 figuras ataviadas con hábitos de monje.

Tras unos minutos, desaparecieron.

Iglesia de Sant Salvador de La Mussara
Iglesia de Sant Salvador. Fotografía de Emilía Estivill.

Una puerta a otra dimensión

Antes siquiera de que Alá creara a los hombres con arcilla y barro maleable, hizo lo propio con los genios, que estarían compuestos de fuego sin humo.

De acuerdo con el libro sagrado de El Corán, los Yinn son entes de libre albedrio que, a pesar de vivir en la Tierra, se encuentran en una dimensión paralela.

No son tan diferentes de los hombres en la medida que se alimentan, se casan e incluso se reproducen. Lo que nos interesa concretamente es dónde viven.

A pesar de que no he encontrado la referencia exacta en el libro sagrado, múltiples blogs indican que pueblan lugares en ruinas o abandonados.

Todo empieza a tener sentido, pues.

Se dice que los árabes, a su paso por La Mussara, trajeron consigo a estos seres que se instalaron en una dimensión paralela cuya puerta está en el pueblo.

Este acceso sería una piedra que los aficionados a lo desconocido no ubican con claridad. Bastaría con pisarla para transportarse sin más a la otra dimensión.

Y aunque no son necesariamente seres malignos, los Yinn tienen diferentes facultades. Por ejemplo, adoptar cualquier forma física o poseer cuerpos.

De hecho, de aquí proviene el genio de Aladín.

De este modo, esta teoría vendría a explicar el origen de las extrañas desapariciones de La Mussara. O bien es obra de estos genios o bien es obra del portal.

Realidad o ficción, es una leyenda urbana estimulante. Si te interesa, échale un vistazo a los pasajes 15:26-26 de El Corán y lo entenderás mejor.

El resto de las creencias populares encuentran aquí su génesis. No sé quién ataría lo cabos, pero desde luego sabía lo que hacía para distraernos.

¿Qué dicen los habitantes de La Mussara?

Anton Agustench Bonet nació el 1913 en La Mussara y la abandonó en 1946. Después de tantos años, ¿quién mejor para contarnos qué hay de cierto en todo esto?

Por suerte, dejó por escrito cuáles fueron sus vivencias, la forma de vida o la historia del pueblo, recogiéndose años más tarde en el libro Recuerdos de la Mussara.

La pregunta es… ¿Habla Agustench de sucesos paranormales?

Sí y no. Lo más extraño que nos cuenta es cuando un carnero quedó atrapado en una grieta que más tarde conoceríamos como El Portell del Marrà.

El caso es que no había manera de sacarlo ni para adelante ni para atrás, así que al final despedazaron al marrà o carnero. De ahí el nombre.

En definitiva, el misticismo de su característica niebla, sumado a la sonada desaparición de Enrique Martínez, debieron disparar las elucubraciones.

En este caso, la ficción supera a la realidad.

Si quieres recorrer por tu propia cuenta el pueblo abandonado de La Mussara, te recomiendo esta excursión por el Camí de les Campanilles. ¡Es la leche!

¿Te has quedado con ganas de saber más? Te recomiendo que leas con atención este artículo en el que recopilo toda la información que tengo sobre La Mussara.